29.10.16

de la momificación mental

"burgueses momificados dentro de vuestros alvéolos de oro frío"
Rafael Barret 


el dinero congela, la poseción posee, cancela la ansiedad que vivifica. la tenencia se escabulle como meteoritos entre los dedos, se esconde como elefante en un pajar, imposible, inubicable, irreal. seres que llueven como piedra, invaden lo ausente corrompiendo la paz con su verba intransigente llena de números e imperativos. es difícil gastar lo que se dice, erosionar el tiempo, no encuentro modo posible de pertenecer. están ahí, son las momias de la modernidad, momias high tech con aire acondicionado y venda curativa anti-vandálica. Salen de sus sarcófagos Full Full, con GPS, climatizador bizona y alarma de sensor volumétrico y se aparecen como un ectoplasma para dispensar sus órdenes, ordeñar al último grito de la moda. Morir significa todo para estas representaciones de ser vivo, ser viejo es el miedo, el pánico de haber sido, la frenética angustia de la impotencia sexual, dejar de desear los enloquece, zumba amenazantemente como un hado fatídico sobre los cráneos malformes de estos faraones sin pirámides, juegan un juego de ajedrez en el cual todas las piezas son del mismo color, juegan un juego sin sentido ni orden; un juego muerto. 

25.10.16

Deslizarse

«Me he equivocado en la vida desde el principio, porque ni siquiera soñándola me ha parecido agradable. Me ha inundado la fatiga del sueño... Al sentirla he experimentado una sensación extrema y falsa, como la de haber llegado al final de una carretera infinita. He hecho un transbordo de mí mismo hacía no sé dónde, y ahí me he quedado, estancado e inútil. Soy algo que fui. No me encuentro donde me siento y, si me busco, no sé quién es el que me busca. Un tedio hacia todo me agota. Me siento expulsado de mi propia alma.»

-F. Pessoa. Libro del desasosiego.

21.10.16

Sindrome de la rana hervida

La fábula se basa en algo real: si la velocidad de calentamiento de la temperatura del agua es menor a 0,02ºC /minuto, una rana introducida en una cacerola se queda quieta y se muere al final de la cocción. A mayor velocidad de calentamiento, la rana salta y escapa. Las ranas tienen un sistema homeostático que genera que se vayan ajustando en paralelo de manera gradual a la temperatura del medio que les rodea. Cuando el agua está llegando a su punto de ebullición, la rana ya no puede ajustar más su temperatura y, por lo tanto, intenta saltar, sin embargo la rana ya no es capaz de hacerlo, ha malgastado su fuerza en ajustar su temperatura y ya no goza del ímpetu que le hace falta para escapar.
La consecuencia de todo esto es obvia, la rana muere hervida sin haber hecho absolutamente nada por saltar y salvarse, porque lo único que hizo durante ese último tramo de vida fue adaptarse a las exigencias del medio que le rodeaba.
Ahora es cuando debemos plantearnos qué mató a la rana: ¿fue el agua hirviendo o fue su incapacidad para decidir adecuadamente en qué momento debía saltar?

Referencia bibliográfica:
Clerc, O. (2007). La rana que no sabía que estaba hervida… y otras lecciones de vida. Madrid: Maeva.

17.10.16

sobre la tv

no tengo tv. no tendré tv. el supuesto encanto de un tv es algo que hoy día considero apagado de por sí, por encendido que esté el aparato. la tv ontológicamente emite su contenido, emitir está en su naturaleza, los rayos te iluminan exponiéndote como un tubo de neón. el cine, en cambio, recibe luz, la refleja. es entonces que la tv y el cine encuentran en su propia naturaleza cambios esenciales que explican buena parte de sus efectos. cuando estamos en un cine estamos ante todo inmersos en la imagen. frente al tv somos pasivos, la consumimos, entra en nosotros y no nosotros en ella.
independientemente de esos no soy de los que creen que la tv domina a las masas, umberto eco tiene un texto genial en el que explica detalladamente y con datos empíricos cómo es que es el público el que perjudica a los medios y no al revés. todos y cada uno de quienes observan tv son los responsables de que los contenidos de la misma sean una reverenda bosta en 95% de los casos (por tirar un número, claro...).
no tengo tv porque no tengo muchas ganas de entender qué las va esta sociedad, de enterarme qué ladrón robó dónde. siento que los niveles de exigencia en material cultural son extremademente bajos, que todo está pauperizado y se hace para el fácil consumo y desecho. eso no condice mucho con mi actitud ante la vida.
no queriendo tener nada que ver con la tv estoy aún así muy del otro lado del mostrador de aquellos que, como comentaba, sostienen teorías trasnochadas de control social a través de los mass media. no hay que dejarse mentir por esos románticos estudiantes de letras que confunden las cosas, la tv simplemente es un intento de entretenimiento, uno bastante aburrido. el resto es letra muerta, chamuyo sin asidero. la teoría hipodérmica se cayó ante el primer estudio que le hicieron.

15.10.16

Elogio de la desmemoria

Tomado de
Estoy a favor de la desmemoria, creo convincentemente que no hay que recordar. De todas las pleitesías que se puede adolecer, rendirle pleitesía a la memoria es de las más engañosas, el que recuerda cree estar accediendo a una base de datos encriptada, el recordante cree acceder a la entelequia misma del Recuerdo, su construcción arquitectónica encofrada en una base de lógicas acciones: hechos concretos. La neurología dice que no recordamos los hechos, las cosas objetivas que nos suceden, recordamos el relato que de ellas construímos, la ficción que entre nuestra mente y nuestros diversos lenguajes (cada uno un tamiz, muchos de ellos netamente emocionales) elaboramos para darle sentido y, frecuentemente, practicidad al recuerdo. Habitualmente los recuerdos suelen ser versiones cómodas de la realidad, versiones "oficiales" de acontecimientos en los que preferimos convencernos de que fuímos la víctima y no el victimario.
No termino de entender a quienes creen que como uno fue, así por siempre será, viven en una broma del rencor, torturados por sus memorias transitan en cuclillas por un desierto sin fin (porque tampoco tiene principio, es desertitud propia, la abstracción de lo constante) ante el cual la única respuesta posible es permitir que el tiempo haga su erosión, muerda su pedazo.

11.10.16

HAUSU

Desbordes constantes de música diegética, toques de humor aptos para niños de entre 5/6 años, personajes flotantes con menos profundidad que una Campaña Electoral y una incomprensible fascinación por lo grotesco forman parte de una de las peores películas que vi en mi vida. Pero incluye una lisérgica escena de un piano antropófago que te hace decirle GRACIAS a la mente corroída que compuso este pedazo de caca fílmico. Hausu, señores, precursora en su (de)género, nunca les va a quedar clara la función del gato en la trama. No dejen de mirarla, hagan fuerza para verla cuando quieran apagarla, el cine de pésima calidad merece una oportunidad.

Descarga libre: https://mega.co.nz/#!Y1A1HLwS!_7YaURGFmBmS6omEf4kfKrYhlUTVgURbIsIO1iiBJ7c
Fuente: 

7.10.16

Ontologías: El lujo

El lujo es la manifestación de la riqueza incivil que quiere impresionar a quien se ha quedado pobre. En la manifestación de la importancia que se le da a todo lo exterior y revela la
falta de interés por todo lo que es elevación cultural. Es el triunfo de la apariencia sobre la sustancia.
El lujo es una necesidad para mucha gente que quiere tener una sensación de dominio sobre los demás. Pero los demás si son personas civiles saben que el lujo es ficción, si son ignorantes admirarán y tal vez hasta envidien a quien vive en el lujo. Pero ¿a quién le interesa la admiración de los ignorantes? Quizás a los estúpidos. De hecho el lujo es una manifestación de estupidez.
Por ejemplo: ¿para qué sirven los grifos de oro? Si por esos grifos de oro sale un agua contaminada ¿no sería más inteligente, por el mismo precio, instalar un depurador de agua y tener unos grifos normales?
El lujo es pues la utilización impropia de materiales costosos sin mejorar sus funciones. Por tanto, es una estupidez.
Naturalmente el lujo está relacionado con la arrogancia y con el dominio sobre los demás. Está relacionado con un falso sentido de autoridad. Antiguamente la autoridad era el brujo que tenía aderezos y objetos que sólo él podía poseer. El rey y los poderosos se vestían con costosísimos tejidos y pieles. Cuanto más sumido en la ignorancia se tenía al pueblo más rodeada de riquezas se mostraba la autoridad.
Y todavía hoy se producen en muchas naciones estas manifestaciones de apariencias milagrosas. A la vez, sin embargo, entre la gente sana va ganando terreno el conocimiento de la realidad de las cosas y no de su
apariencia. El modelo ya no es el lujo y la riqueza, ya no es tanto el tener como el ser (para decirlo con palabras de Erich Fromm). A medida que desciende el analfabetismo la autoridad aparente disminuye y en lugar de la autoridad impuesta se considera la autoridad reconocida. Un cretino sentado en un gran trono tal vez podía sugestionar en tiempos pasados, pero hoy, y sobre todo mañana, se espera que deje de ser asi. Desaparecerán los tronos y los lujosos sillones para los dirigentes impuestos, los decorados especiales para los mandatarios, los estrados de lujo levantados sobre tarimas de caoba, los oropeles, los graderíos y todo
lo que servía para sugestionar.
En fin, quiero decir que el lujo no es un problema de diseño.

Bruno Munari - Cómo nacen los objetos

3.10.16

Algo, ritmo

quiero entender
qué no soy
qué no seré
quiero saber
quién no soy
quién no seré
quiero aturdirme en mi inconciencia
la conciencia no existe
existo porque tengo conciencia
me quiero liberar
del cuerpo
de su ansioso padecer
quiero entender
no ser lo que no soy
no ir a donde no fui
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