28.2.13

Hibridaciones reconfortantes

Pq Rodo
No me termina de quedar claro el proceso de este (¿estos?) árbol(es). A simple vista es un árbol con dos raíces, desconozco que tal cosa pueda existir a pesar de que la naturaleza posee esa perfección capaz de generar constantemente cosas imperfectas, delicadamente calculadas para estar todo mal, torcidas o entreveradas, sinusosas. La otra posibilidad es que sean dos árboles que en algún momento chocaron sus ramas y, en ese proceso de desenvolvimiento, optaron (?) por componer una sinergía, un sólo árbol hecho de lo que supieron ser dos, una combinación híbrida, por ahí propiciada por un origen común (son de la misma especie, o parecen), por ahí propiciada por una cuestión de mera próximidad. Esto de la proximidad y la sinergia es, si bien entreverado, extrapolable al amor, cuántas parejas perfectas hay que no llegan a a(r)marse por haber nacido uno en los balcanes y otro en centroamérica, por poner ejemplos geográficos bien grotescos...  sucede con el amor que se ama lo que se cree conocer (lo dije como una afirmación pero debería ser formulado como una pregunta), a nadie le interesa amar algo sobre lo que no tiene un recipiente como para depositar toda esa inquietud agitada y química que es amar, sentir. Este amar lo que se cree conocer encuentra un caos deslocalizado con la irrupción digital, que acerca personas (o lo que estas eligen mostrar de) a un lugar sin lugar que es la red digital. Dilucidar si internet será una partida de Angry Birds que se repite cambiando de formas o si será una interpretación desiquilibrada de una psiquis atormentada y expuesta es más complejo que salir a la calle con ganas de vivir, que escribir en un blog, o que pegarse 3 balazos en la frente. Sea como sea la reconstrucción de lo que sos es una voluntad intensa que me permito ver en ese / esos árbol/es y sin la cual es difícil discimular que estás recordando que olvidaste desaparecer a tiempo, que todavía existís, que te dejaste estar y sos adulto. Que nada de esto tiene sentido sin un vínculo genuino.

25.2.13

Imaginen un título sobre lo despersonalizado del mundo




Cada uno en la suya. Alguien espera con ansias el transporte para ir a un sitio pasajero del que van a huír con otro transporte para repetir una rutina hasta los 70, 80 años con suerte, cuando al fin se digan “me la pase yendo de un lado al otro sin encontrar nada”. Alguien está sin estar, entubado a su teléfono, vamos a exagerar y hacer de cuenta que es más que un simple sms, porque no hacerlo sería aburrido, y conversando sin conversar, hipercomunicación, todo un grupo de gente que nunca en su puta vida escribió tantas palabras como ahora, los sms están obligando a la gente a manejar una tecnología más internalizada que la digital, la tecnología de la lectoescritura. Ahora que los humanos leen y escriben más que nunca es cuando todo un sistema educativo podría enfatizar la utilidad de la tecnología primitiva de leer como posibilidad de representar, acercar y metaforizar el contexto, el ser-en-el-mundo. Más que nunca es útil saber hacerse entender, llegar a un código común (corregido) que nos permita al menos tener un mismo idioma, y no uno disonante y disléxico, uno que cada uno usa como le viene en gana, casi con libertad (libertad, ese crimen, qué horror). Otros simplemente pasan, apurados para llegar a un lugar donde tienen que apurarse otro poco para luego nunca entender qué hicieron ni dónde estuvieron. A todo esto algunos miran la nada, con el cerebro en off y sin saber que una cámara de fotos está robándoles un pedazo, una impresión cromática. El resto que no es esta gente que está al pedo y en definitiva, sorda y ciega y muda e inpropioceptiva, el resto es un pelotudo blogger sacándoles una foto para luego hacer un texto pelotudito con el que matar un poco el tiempo, y hacerse ver, que es más o menos el correlato de ser occidental. Lo único realmente vivo de la foto es un arbusto verde y florido, incomprensible, el favorito del dueño de la casa, lo plantó hace ya 7 años...

veo todo de color

la hipersensibilidad de los colectivos que se denominan discriminados me tiene podrido.
una movida de la gente de mundo afro quiere "borrar del diccionario de la RAE" (como si ese libro tuviese uso alguno y no fuese meramente formal) la expresión "trabajar como negro". en serio, paren un poco. no se puede tan hiper sensible. en el peor de los casos no se puede vivir sin sentido figurado o sentido del humor. tomarse expresiones coloquiales como si fueran proclamas políticas es una pelotudes tan grande como decir que "blanco teta" es una expresión denigratoria para la piel "blanca". no se puede vivir a la defensiva. de última te llevo la de que en la caja de colores de faber castell el "color piel" sea un color rosadito, eso sí es medio de bestia primitiva, pero no podemos llegar a los extremos de que una mera mención a una condición real (los negros eran esclavos, y se lo hacía trabajar hasta morir de inanición) sea considerada como una agresión y no como una mención a algo que existió.casi un homenaje.

24.2.13

RE

Perspectiva aérea
Ta, nada, yo qué sé, no sé, a mí no me digan, yo no tengo nada que ver, aparte no los quiero ver ni quiero que me hablen, si me dejan quieto mejor, es decir, o sea, como que, algo así como que si no me joden ´ta todo bien y vamo´arriba, cómodo yo si nadie me timbra, llama, nombra, cita o explica. Esta música es lo más, no paren de oírla, o sea, pero re que no paren ¿ta?





Idioteche by alx on Grooveshark

20.2.13

El hombre que quiso decribir el paso de un tren

Qué país generoso...
Alfredo Mario Ferreiro publicó hace más de 80 años el texto de El hombre que se comió un autobus, poemas con olor a nafta. Ya le hemos puesto como ejemplo de modernismo, surrealismo, y en este caso de cómo la forma trataba de hacer el contenido: poesía concreta.


Temática: 

19.2.13

Una forma de pensar

Revista Bla
"Las palabras, las formas, los sonidos" así es como Santiago Tavella dice que podría titularse este texto. Mucho antes de ponerse a estudiar arquitectura, a los 13 años, el bajista del Cuarteto de Nos quiso "aprender a componer un cuadro" y tuvo que oír como su profesor, Miguel Ángel Pareja, le explicaba en pocas palabras que "componer un cuadro te lleva toda la vida", bien, en eso está Tavella, en componer un cuadro. Y conversó sobre el cuadro que está componiendo.
La de bajista del Cuarteto de Nos es sólo una cara de un dado. Cuenta Tavella que desde su adolescencia fue percibiendo "el arte como una manera de pensar". Santiago se acomoda los lentes de marco grueso con el dedo índice y explica cómo la arquitectura llegó a su vida un poco "por descarte" y otro poco "porque la dictadura había cerrado (la Facultad de) Bellas Artes" cabe preguntarnos qué sería de Santiago Tavella sino hubiera estudiado arquitectura "por descarte". Por momentos es raro estar ante un artista sin excesos, en su estudio no hay ni una cafetera, todo lo que no es arte ahí dentro, sirve para hacer arte. Tavella no fuma, no me lo dijo pero se nota, tampoco importa el dato.
Ahora explica cómo " hay una dimensión artística en casi todo, arquitectura incluida". Me cuenta que ocupa su tiempo "haciendo unas pinturas en las que estoy poniendo escenarios que no son escenarios, en realidad". Escenarios que no son escenarios, clarísimo. El diálogo entre arquitectura y arte es algo sostenido, "cuando hace unos 15 años íbamos con el Cuarteto (de Nos) a tocar a algún casamiento o algo así y nadie sabía dónde meter el escenario yo terminaba usando lo que aprendía en Facultad para decidir". El Cuarteto de Nos en un casamiento, no parece muy habitual hoy día a pesar de que se trate de músicos uruguayos. Claramente la realidad del Cuarteto es otra y es justamente la que le permitió a Tavella acompasar su vida a su desarrollo artístico. en 2011 dejó de trabajar en Promoción Cultural de la Intendencia de Montevideo (IM), cargo que ocupaba desde 1997 y que le permitió desarrollarse como curador, rol que lo ayudó "a entender el otro lado del mostrador" en esa relación artística, que no siempre es la más fluida.
Uno de los puntos que más enfatiza Santiago durante la entrevista es la necesidad de "trabajar en profundidad, dedicándole tiempo a lo que compongo para salir de la norma típica en el arte uruguayo, en la que hay artistas con varias ocupaciones". Tavella quiere evitar "la superficialidad estructuralmente lógica cuando no tenés tiempo ni energías". Parecería que una de las virtudes de un artista debería ser tener tiempo libre, pero al ver el estudio en que estamos percibimos eso de "forma de pensar" que Santiago nos mencionaba al comienzo. Está rodeado de más que tiempo libre, hay un par de guitarras y muchos cuadros, algunos parecen sin terminar (si es que hay modo de terminar un cuadro), uno de ellos tiene caligrafía infantil y dice "feliz cumple". Tavella me habla con tono de confesión y cuenta que "ahora hay más cosas que me salen", de nuevo se acomoda los lentes empujándolos por el puente hacia el tabique nasal mientras explicar que "muchas veces no sé a dónde llegarán pero siento que en este momento lo que hago tiene mejor volumen y calidad que antes" y una vez más culpa al tiempo libre de ser el artista.
Mi falta de pericia como entrevistador me llevó a preguntarle abruptamente sobre su proyecto musical alternativo (Otro Tavella) pero creo que ni él lo notó. Santi da algunas vueltas pero me explica que con el Cuarteto tienen "una posición hecha dentro del imaginario de la gente", titubea y admite "somos un producto de consumo masivo en Uruguay". Está en esa rosca de que la masividad acota el margen de acción puesto que "el público espera algo de nosotros" y eso "tiene sus cosas buenas y también esas cosas -evita decir que son malas- en que empezás a perder libertades", la indagación de cómo el público afecta el arte está muy presente en el diálogo. "Otro Tavella, como no lo conoce nadie - se ríe- no tiene lugar en que te digan "no podés hacer tal cosa". Tavella recuerda una entrevista con David Byrne (vocalista de Talking Heads) para explicar que siente nostalgia de las épocas en que "no éramos nadie y tanto daba lo que hiciéramos".
Después de varios años como curador de exposiciones, Santiago considera que "no existe un hasta acá va el artista y hasta acá el curador" y que "como curador vi de todo, desde artistas que quieren satisfacer superficialmente ese caprichito personal hasta artistas que no te parece que les puedas aportar mucho", asimismo "conocí curadores que en general no tenían mucho para sumar". Para Tavella el equilibrio parece estar en "tener libertad pero también saber escuchar, escuchar y procesar, que no significa escuchar y hacer caso", explica. El único momento en que el entrevistado hace un silencio es cuando se ve obligado a pensar de qué modo influye el público sobre él. "No hago arte pensando en si le va a gustar a la gente", responde. Pero esa respuesta no lo conforma ni a él así que amplía su idea diciendo que "hay que valorar las cosas de alguna manera que tenga que ver con las cosas en sí y no con su repercusión". Esa valoración vuelve a corresponder con aquello de el arte como una forma de vida, que según Santiago nos cuenta incluye "lo visual o lo musical como formas de pensar" a través de las cuales dejar documento "de cómo se pensaba en las diferentes área de producción... no, no me gusta esa palabra - explica - áreas de pensamiento", redirecciona. Luego se ríe y dice haberse ido "por las ramas", pero no hay árbol, Tavella habla de sí mismo, esa era la finalidad de la entrevista. La veta de constructor quedó en evidencia cuando publicó Yo a este lo ablando hablando (2006), un libro con palabras utilizadas en múltiples formatos que excedían las rimas o juegos de palabras. Aún así Santiago no se considera un escritor aunque sí admite tener una suerte de fetiche con la inclusión de palabras en sus obras, en general.
Yo sé que tenía una pregunta pero me vino una laguna, le explico deteniendo la entrevista. Le pido un minuto, nos reímos con cierta incomodidad y la pregunta -nada del otro mundo- viene a mi mente. Quiero saber si para Santiago vale todo en el arte, me responde por reflejo que "no, ¿y qué vale? no sé", se ríe. Tras eso Santi reflexiona bastante sobre la historia del arte y de algún modo termina con la frase -que luego calificaría como "frase terrorista"- "el arte no tiene nada que ver con la comunicación". Por suerte explica semejante cita y afirma que "se ha perdido a la largo de la historia los mensajes de algunas obras y queda lo estético". Para Tavella en el arte "siempre buscás algo a lo que no se llega" y considera eso "una metáfora de la sociedad" de modo que ir a fondo de las cosas y cuestionar algo ya establecido "es lo que hace cualquier persona que quiera conocer algo". Y qué quiere conocer Santiago Tavella, él dice no saberlo pero "quiero pensar que puede ser escarbar, estudiar, escuchar"

16.2.13

C

Locuras insanas y madrugadas feroces, producen una catártica entra-sale, entre definitivos rayes y sinestesias absolutas, te veo en todo, no me veo en nada. Hay un temita (o varios temitas) a charlar, a considerar, a explorar, aún así los ignoraré y me adentraré, ¿a dónde? no se, yo sigo.

También te escribo para decirte que me encuentres en cada célula de cada tabla de madera que te cruces. Soy madera, y soy bosque, y me incendio solita.

Aquí no hay.. sí hay. Busquemos. Toda la vida, y ¿para qué?

Hay imágenes que no veo, en vez de eso elijo entrelazarme con moléculas de agua, y átomos de carbono. Metano, etano, propano, butano, todo inflamable, como yo, como todo lo que me rodea

prendido fuego.

Te prendo fuego a vos también entre los embrollos que tengo en la cabeza, y miro para allá y hay mugre, y miro para allá y más mugre, ¿qué mierda voy a hacer? No se si comer comida para peces o limarme las uñas. Voy a tomar un café con leche.

Pienso escribirte muchas mierdas, largo y tendido, porque ahora tengo ganas, hace mucho no te escribo, y mañana no me levanto temprano.

Hay chocolate en tus venas y me encierro en cajas de madera, tomo café y fumo despacio, miro el techo. Y me raspo las encías con los labios, las palabras son ásperas y jamás salieron de mi boca.

Muchas lunas y pocos cielos, y los culpables, sólo nosotros. Te vomito mis miserias al ras del piso, para que las veas bien de cerca, y me disculpo, porque no quiero hacerlo, no puedo evitarlo, pero tengo que.

Y debería encontrar a aquel que dictó que llenáramos los vacíos con materiales, con palabras huecas de boliche

las horas duran más y se hacen más valiosas, así, al lado tuyo

así

hay rollos de diarios por todos lados, puedo leerlo desde la esquina de mi habitación, no quisiera pero sí puedo leerlos, me dan titulares nefastos sobre cosas que ya sucedieron

ahí me dio sueño, voy a dejar de escribir




















































14.2.13

Saltos sobre tiburones



La muletilla jumping the shark (saltar sobre el tiburón) es un decir anglófono que se usa cuando en algún guión aparece algo que salta abruptamente de la línea argumental, rompiendo con la trama lógica y generando un llamativo suceso que concita interés por lo insólito de su irrupción.
La muletilla surge de una escena en una serie norteamericana que estaba perdiendo audiencia, en dicha escena uno de los protagonistas termina de forma poco comprensible (como entenderán) viéndose obligado a saltar por encima de un tiburón que intenta almozárcelo.
A veces me da la sensación de que algo o alguien me toma el pelo y genera alguno de estos jumping the shark en mi vida para que la misma pueda tener un poco más de rating, seguramente son ideas mías, delirios, demencias... en fin, desearía tener una vida más rutinaria y no una en la que poder predecir hoy 25 de noviembre que este post que se publicará el 13 o 14 de febrero que viene estará hablando de algo que me va a estar sucediendo a pesar de que no tengo la menor idea de a qué me estoy refiriendo...

En fin, voy a romper con esta rutina tediosa, me voy a comprar unos chiclets al almacén del chino y vuelvo...


Estridencia casi temática: Jumping Jack Flash - Rolling Stones

10.2.13

Por favor, sean creativos...

A la gente le cuesta un kilo darse cuenta de que son imperfectos. Les da miedo asumirse en su humanidad y decir "soy un pedazo de mierda andante cuando se trata de tal cosa" o tal otra. Entonces, cuando se los pone en el drama de tener que decir sus propios defectos, la gente recurre a una serie de lugares comunes que suponen la existencia de defectos cuando no son más que fachadas que escudan algo escondido, los verdaderos defectos de las personas, eso que no se quiere contar para no quedar expuesto, en evidencia.
Haré un breve repaso de toda una serie de mentiras cómodas que la gente tiende a tener siempre a mano cuando quieren decir algo para quedar bien a la hora de admitir defectos, son el tipo de mentiras que las personas dicen en los formularios laborales cuando les piden que enumeren sus defectos:

Soy demasiado bueno: claro, sos tan bueno que todos son un pedazo de mierda y por eso ser bueno es un defecto, porque se abusan todos de vos, el bueno del lugar...

Soy muy autocrítico: no encontraste nada peor, esa es la dimensión de tu autocrítica

Soy muy exigente conmigo mismo: seguro, es demasiado lo que te exigís y por eso percibís que debería ser menos...

No me gusta delegar: sos perfecto y no hay nadie tan capacitado como vos para hacer lo que vos hacés. una versión del "si querés que algo salga bien hacélo vos mismo", son todos idiotas.

Tengo demasiada paciencia: el mundo es una mierda. perdiste la paciencia y asumiste que sos paciente. deberías tener paciencia para contener las estupideces que decís, se contradicen.

Soy perfeccionista: desde cuándo ser perfecto es un defecto? por favor, qué descaro.

Dejo todo para el final: qué es el final? el final de los tiempos? malo sería no hacer nada, o hacer lo que se te antoje... después de todo hacés todo, entonces. qué eso no es bueno?


7.2.13

Lalarma

El "puta" está de más, muchachos...


Estas cosas le pasan a una vecina por no entender que cuando vivís en un pueblo tenés que saber socializar. A menos claro que quieras ver vulnerada la fachada de tu casa con el mismo cartelito que te han pasado una y otra y otra y otra vez sin que tu entiendas bien el mensaje. Nena: tu alarma suena por un gato o una paloma en tu techo hace ya 3 días; y no hace otra cosa que avisarle a los mismos ladrones que querés espantar que vos no estás en tu casa paga apagarla.

3.2.13

Sentimientos encontrados

Te tomo la palabra
Una ley de selección afectiva natural. Evolución del más fuerte, crecimiento de base adaptativo. Sentimiento de una misma especie mutando, corrigiendo desbordes, elidiendo partes innecesarias. Dejándose permear por lo útil y desechando lo agresivo. Esto es: buscando perpetuarse, asegurarse la sobrevivencia, eterno conflicto irresoluble, sentir disonando. Aún y con eso, no por lo antedicho inducimos que pueda tratarse de un cosmos de armonía, los sentimientos pueden evolucionar pero no abandonarán ese caos que es la pulsión que implosiona y reverbera como un fantasma sobre un puerto.
Evolución adaptativa, darwinismo emocional, glándulas y apéndices que aparecen porque algo falló cuando no estaban. Lo adaptativo tiende a la comodidad pero siempre es, ante todo, un proceso torpe de suplencias imperceptibles y contextuales, sentimos (o no) porque las condiciones están dadas (o no) para eso.  
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