28.2.12

El gato de Héctor Munro



En la imagen  vemos una de las obras de Ben Heine, un tipo que mezcla fotos sencillas con diseños propios hechos a lápiz, como en este caso. Aquí su cuenta de Flickr

A continuación un texto de un señor que se hacía llamar Saki. Para su comprensión hay que señalar que trata de un cuento en el cual, tras una serie de intentos fallidos, finalmente un tipo logra hacer un gato (Tobermory) aprenda a hablar. El cuento es maravilloso, y una de las partes del mismo dejo a continuación:

- ¿Te gustaría ir a ver si la cocinera tiene ya lista tu cena? – sugirió lady blemley, afectando ignorar que faltaban menos de dos horas para la cena de Tobermory.
- gracias –dijo Tobermory-, no tan pronto después de mi té. No quiero morir de indigestión.
- los gatos tienen nueve vidas – dijo con entusiasmo Sir Wilfrid.
- Posiblemente –respondió Tobermory-, pero sólo un hígado.

SAKI. LAS CRÓNICAS DE CLOVER.

25.2.12

Baudelaire cuando vamos a dormir


"Cohetes. Sugestiones. Cuando un hombre se mete en la cama, casi todos sus amigos sienten un deseo secreto de verlo morir; unos, para comprobar que tenía una salud inferior a la suya; otros, con la esperanza de estudiar una agonía."

Charles Baudelaire / Cuadernos de un disconforme /

Por ahí leer a Baudelaire antes de dormir no es una buena recomendación, uno bien podría acabar creyéndose lo que lee como cuentan que sucedía en los hospicios de hace siglos. La sensación que me deja a mí es que, o Carlitos tenía razón con esa sentencia de más arriba, o cuando él se iba a dormir le pegaba para la persecuta. ¿cuántas veces nos sucede que sentimos que el resto nos dirige la palabra casi que por un morbo grotesco de estar ahí, esperando para vernos perder?

22.2.12

Diseño de Interiores




Cuando joven supe hacerme desordenar el cuarto por un diseñador de interiores que traje desde Italia, exclusivamente para que me diga cómo ensuciar, rayar y convertir mi habitación en un mugrero preconcebido.
A eso le añadí actos de vandalismo ciudadano, robando carteles (cuya ausencia generó paradójicamente un accidente en el cual murió mi perro llamado Oso) y demás cosas que consideré necesarias para darle énfasis a la etapa de mi vida con RockenRollenene.


He aquí
un placentero recital de año 89 para descargar en MP3. Toque brindado por parte de la majestuosamente desordenada con preconcepción, Nirvana. La banda de los que medían con exactitud cuán desmedida iba a ser su caótica actuación.

20.2.12

Montevideo tiene su ciencia


Hilos rotos | LAleman | HUM | 2012 
Hay un espacio de diálogo entre Arquitectura y Epistemología en la última obra de Laura Aleman.
El desarrollo de la ciudad, su ritmo de construcción y urbanismo son analizados por Laura Aleman, quien compuso una obra completa e interdisciplinaria que ayuda a diluir la vieja y atolondrada discusión entre ciencia “dura” y “blanda”, aplicando conceptos de la filosofía del conocimiento a un ámbito que habitualmente aparece condenado por su utilidad, la de crear espacios habitables. Hilos Rotos (Casa Editorial HUM, 2012 ) deja en evidencia que la línea delimitante entre ciencias es, por lo menos, caprichosa. Expone una articulación entre dos núcleos de conocimiento que necesitaban de alguien que efectúe como nexo, aplicando nociones epistemológicas pensadas para la ciencia a un campo que a veces parece más dominado por algoritmos que reflexiones.

Ciudad & Paradigma

Elaboraciones teóricas de Thomas Khun y de Imre Lakatos son el eje en torno al cual gira la obra, su elaboración conceptual. La mixtura llega a punto tal de exponer los correlatos entre la noción de Paradigma en Kuhn y las etapas urbanísticas que han dominado a Montevideo, las cuales al igual que los diferentes paradigmas en Kuhn, se suceden “revolucionariamente”, sin conexión evidente y de forma inconmensurable, más allá del bien y el mal. No es posible juzgar en la indagación urbanística que Aleman hace sobre la ciudad, qué etapa es superior o más constructiva para la ciudad. Y no es posible hacerlo porque el libro de Laura Aleman no es un panfleto político sino que parece comprometido con un tema de fondo, el urbanismo como cosa tangible, como análisis de las líneas de pensamiento directivas durante la historia de la ciudad. A lo largo de la obra se descarta la idea del progreso como “avance hacia algo”, dado que esa noción sólo puede ser evaluada desde el punto de vista de un mismo paradigma. Lo que para una corriente arquitectónica puede ser considerado como “un progreso” puede mañana, bajo otra noción urbanística, ser considerado como “un paso atrás”. En esa puesta en relativo de algo que habitualmente se tiñe de partidismos reside gran parte del valor de la obra. No hay cosa tal como el progreso transparadigmático, el progreso fuera de la cirscuntancia histórica que le rodea.

El planteo de Aleman es importante para abrir una oportuna pestaña en un perfil no siempre observado y que sin embargo, está vigente. Casi paradójicamente, el libro aparece en momentos en que la discusión sobre el uso público de estructuras como los excines (los cuales sistemáticamente se están convirtiendo en recintos comprados por esas casi sectas evangelistas) se encuentra en pleno debate. Una suerte de ley de entropía urbanística marca que tanto como perdemos de espacio urbano en lo social se suma al espacio privado. Casi como si tuviésemos un coeficiente que nos muestra que lo que pierde la sociedad lo gana lo privado, una sala, una plaza, un edificio, un barrio.

La genealogía de la urbanística montevideana que se desarrolla en Hilos rotos va desde los orígenes afrancesados y pretendidamente modernos de nuestra arquitectura y ordenamiento territorial hasta la actualidad, confusa y seguramente inscrita en un fenómeno superior, de orden sincrético y multidisciplinario. Arquitectura líquida, podemos decir, parafraseando a Baumann. Esa trama montevideana de paradigmas urbanísticos sucediéndose sin sentido queda expuesta cuando Aleman muestra las sucesivas etapas de Montevideo, desde sus orígenes metrosexuales, cuando era una ciudad constantemente mirándose a sí misma para fortalecer su autoestima e identidad a los años 60, cuando Montevideo pasó a ser una ciudad expresión de un cientificismo en “eterno presente que se replica sin pausa”, construyéndose sin memoria ni espesor pero con paradójicas veleidades de “vigencia eterna”, convencida hasta la necedad de que la novedad siempre es mejor, un acercamiento en clave urbanística a lo que hoy conocemos como “el nuevo uruguayo”. El análisis se enriquece con la Epistemología aplicada que la autora va mechando, articulada en una serie de comparaciones que convierten al libro en más que una tesis de arquitectura enfrascada: interdisciplinariedad. Pero también se nos da clara expresión de cómo las estructuras de conocimiento se van anquilosando, generando ámbitos técnicos a medida adquieren legitimidad.

El libro tiene rigor al citar documentos, incluso de comienzos del siglo XX, citas abundantes que por momentos enlentecen la lectura y el dinamismo interno del texto pero que siempre aportan datos explicativos, que a veces llegan graciosamente a exponer cómo las autoridades concebían su propia ciudad y sobre qué aspiraciones elaboraban las reformas urbanísticas. La lectura es cardinal pues ante todo, como comenta casi al pasar Aleman a lo largo de la obra, “la ciudad es el correlato físico de la sociedad moderna”, sirva esto para interpretar el sincretismo de estilos urbanos de Montevideo, sirva esto para tratar de entender cómo llegamos al distópico día en que una Iglesia de discutido prestigio acapara espacios antes dedicados a la cultura.

Sebastián y su sacrificio laboral

No veo a el bolso y me tengo que fumar al Senador Martinez. Como todo Frentista habla mucho y no hace nada


Tweet del 13 de setiembre, Sebastián da Silva, coso nacionalista
LINK

18.2.12

La cosa más sencilla


A ver, yo digo ¿no? por supuesto que es más fácil encerrar que hacerse cargo, pelotudo. Por eso hay gente que lo propone, porque es más fácil. En lugar de proponernos que elijamos el camino más difícil de todos los que encontremos, lo que “los no firmantes” deberían hacer es buscar un camino que parezca más fácil que el de meter a los niños en las cárceles.
¿Acaso “los no firmantes” cuando van a estudiar para un examen tratan de perder los apuntes, manejarse sin libros y hacer todo de memoria y un par de horas antes del mencionado examen? Esto que acabo de escribir es más bien absurdo pero sirve para ejemplificar una situación ante la cual podemos elegir el camino fácil (estudiar con un tiempo razonable previo a la prueba y materiales acorde) o el camino no fácil (hacer todo a la reventada y dos horas antes de la prueba). Bien pues ¿sería razonable ver un graffiti que recrimine “es más fácil estudiar con los materiales y mucho tiempo para hacerlo, así cualquiera”? obviamente estudiar para un examen y resolver un problema de inseguridad no tienen nada que ver, pero lo que trato de mostrar de fondo, es esa concepción de que lo complicado vale por complicado. El hecho de que “educar” (nunca se explica a qué se refieren con eso de educar, dicho así al tanteo) pueda ser más complicado no lo convierte en el camino a utilizar; de la misma forma que el hecho de que pegarle con un palo y meterlo en una cárcel sea más sencillo no convierte eso en el camino más sencillo.
Después, por afuera de ese apunte, queda esa discusión sobre el porcentaje de delitos cometidos por los menores.
Por afuera de ese apunte, queda el porcentaje de fugas.
Por afuera de ese apunte, queda la discusión que nunca explica por qué si Bordaberry dice que cuando José Díaz liberó presos (mayores de edad) durante la administración Vázquez “comenzó el caos de inseguridad”, y sin embargo lo que él propone como panacea para resolver esa inseguridad es la baja de la edad de imputabilidad penal (meter a menores presos). Parecería que la delincuencia de los mayores se resuelve, según el hijo y defensor del (por suerte) muerto dictador, metiendo menores en cárceles.
Por afuera de ese apunte, queda también el detalle de que “los no firmantes” asumieron como slogan la frasecita “ningún pibe nace chorro”, lo cual supone que “los viejos sí nacen chorros”

16.2.12

En voz bajita


Un maravilloso texto obtenido de la no menos maravillosa web de ultraderecha http://www.envozalta.org/ explica un leal, democrático y servicial proceso de escuchas telefónicas o espionaje, mediante el cual avezados militares, infinitamente hábiles a la hora de la detección de claves en el lenguaje tupamaro captan sensibles de delicadas señales lingüísticas durante esas escuchas de espionaje. Transcribo textualmente una pequeña parte de la imperdible crónica de la gente linda de EnVozAlta

“En otro determinado momento (los tupas) hablan de un Sr. FERRARI. En realidad este no es un alias, sino que se trata de la persona de que debe entregar los “fierros” a uno de los grupos que van a asesinar a otras personas. La palabra “fierros” en la jerga tupamara significa armas”

¡A la mierda, estos tipos sí que sabían de jerga tupamara!
El texto está firmado por el reo Nino Gavazzo, quien se define a sí mismo como “Preso Político”.

14.2.12

No recess

(música temática - School - Nirvana)


Es muy fácil proponer una sociedad sin escuelas.
Es muy fácil proponerla, hacerla me parece un poco más complejo.
¿Quien propone una sociedad sin escuelas propone también una sociedad sin liceos ni universidades?
¿Dónde aprendió a escribir ese muchachito, es un recital de punk o algo así?
Más allá de que me opongo a semejante graffiti, fácil, irresponsable, paradójico y reduccionista de algo tan complejo como la educación, más allá de eso creo que sí es bueno re pensar los términos educativos actuales, al menos a nivel escolar.
La escuela (por lo menos la escuela uruguaya en la que yo fui educado) tuvo algunos pilares básicos que no resisten el más mínimo análisis cuando se los pone en cuestión. Tiene visos militaristas con cosas como hacer fila guardando un brazo de distancia, honrar los símbolos patrios y regirse absolutamente como un subalterno sometido a una jerarquía de responsabilidades y tareas.
Además de eso, la escuela, tal como está diagramada actualmente, separa disciplinas de estudio de forma caprichosa aislando algo que se nos presenta como un todo ingente. Pero quizá el pilar esencial del sistema escolar está en educar una sociedad de la pura competición, basada en el método pavloviano (usado con perros para enseñarles a hacer trucos) de castigo y recompensa; cagándose en los rezagados o expulsados del sistema, que se rezagan una vez y difícilmente se ponen a tiro del resto gracias a un sistema al que no le interesa adaptarse a sus componentes. La escuela se ha convertido en un método de control social, y esa no debería ser la finalidad de un instituto educativo.
La escuela fue un instituto generado para civilizar e introducir a la vida en sociedad mediante la trasmisión de saberes básicos que deberían permitir valerse de instrumentos para pensar libremente, pero no se comporta únicamente como eso. Educa interpretaciones de lugar, espacio y pertenencia (patriotismo), educa sistemas de puja social en los cuales “repetir el año” (los años nunca se repiten, siempre avanzan) es una humillación indigna reservaba a la escoria social y dan premios (el estúpido orgullo de ser abanderados) a los que mejor repiten esos sistemas concéntricos autoreferenciales, premios falsos (llevar o custodiar una cacho de tela no te hace mejor que nadie) destinado a la mera exaltación de la propia lógica escolar, disciplinaria y cuadriculada.
No estoy de acuerdo con una sociedad sin escuelas, pero tampoco estoy de acuerdo con una sociedad con estas escuelas irreflexivas y repetitivas. Paulo Freire dice que para educarse el primer paso es “reconocerse incompleto”, y añade que para enseñar también es necesaria esa “incompletitud”. La escuela no se demuestra incompleta ni abierta al reaprendizaje o intercambio de conocimientos, más bien todo lo contrario. El perfil de un maestro escolar dista muy poco con el de un déspota, dado que no admitirá otra opinión que la suya, dirá cuál es el comportamiento (formar, vestir, disciplinar) y el pensamiento apropiado (una sola visión de los hechos, el mito artiguista es un ejemplo de esto). Me deja la sensación de que muchos maestros escolares no son más que personas que desean sentirse respetados y obedecidos, y que al no poder lograrlo con gente medianamente pensante lo que hacen es introducirse en instituciones que les permitan ejercer poder y alimentar su ego de mandamás, instituciones que los amparen para dar ordenes que deben ser obedecidas y con integrantes que siempre les rendirán un indulgente culto sumiso.
Habría que evaluar menos a los alumnos y un poco más a los educadores.

11.2.12

Stultifera



La noción de locura entiende lo que debe ser peligroso por no ser ortodoxo. Debemos aíslar lo diferente, tanto dá si convive o no. La diferencia es el peligro.
MFoucault detalla a lo largo de su obra y de manera maravillosa la forma en que se ha conformad el espacio de los métodos de encierro. Los cuales "evolucionaron" de la torpe idea de meter a los locos en un barco (La nave se los locos) y lanzarlos a la deriva a la "civilizada" idea de encerrarlos en habitaciones, doparlos y tratarlos como piedras, a lo mejor como La piedra de la locura.

8.2.12

Aprenda a vivir con Jorge Traverso


Shubert Pérez (más conocido como Jorge Traverso) abrió inscripciones para un currito que armó, "El curso superior extracurricular (como si fuese necesario explicar que es extracurricular) para presentadores de TV"

La web inicia con un vídeo a todo trapo que no tiene desperdicio, Shubert es una especie de gurú televísivo new age que te habla en plan almacén, tuteándote. Se encarga de venderte el museo Zorrilla como si fuese importante a los fines de lo que supuestamente es un curso educativo.
Luego aparecen los burdos tejidos que hay detrás de curro, cosas como tener que postularse y ver si te aceptan para darte el curso (¿?), intentos de hacerte sentir exclusivo y de meter autobombo con frases como "el presentador es un profesional, no una casualidad afortunada" cuando basta con prender la TV para ver lo contrario o para entender que no, no son una casualidad afortunada, son familiares o amigos de alguien que sí es una casualidad afortunada.

Cuando uno se pone a mirar los detalles del "curso" no sabe si indignarse o reírse. Cosas como la explicación de que los cursos tendrán "clases magistrales" (la RAE dice que Magistral es "aquello perteneciente o relativo al ejercicio del magisterio", o en el peor de los casos "algo hecho con maestría").

Hay extractos que parecen tomado de un libro de autoayuda de la más baja calaña, cosas como:
Te pido amigablemente que tomes un pequeño tiempo para leer este mensaje que es para ti, futuro presentador de televisión.

Imagina. Imagina a miles y miles de ojos puestos sobre ti. Tu no los ves pero ellos están observándote con atención. Lo que ves es el ojo de una cámara dirigido hacia donde tú estás. Ese ojo registra todo lo que tú eres en ese momento. Cuando la cámara te mira te descubre por entero: tu presencia física y tu estado de ánimo, tu vigor o tu cansancio, tu autoridad o conocimiento para plantarte en situación, tus modales y tu destreza para sortear imponderables.


Lo increíble es que parezca no darle vergüenza todo este rollo. Otros pasajes del texto hasta tienen errores de expresión, pasando por encima de puntuaciones necesarias, y siempre regodeándose en el supuesto prestigio de salir en TV y recurriendo a fórmulas muy berretas, bien de autoayuda:


Debes pretender extraer lo mejor de ti, porque así harás una mejor televisión que es tu responsabilidad hacerlo. La audiencia y tu empresa te lo reconocerán. Aunque jamás esperes unanimidades. Como en la vida, en la televisión hay quienes encontrarán que tú no eres la persona con la que congenian o simpatizan. Pero debes curtir tu piel, para que ello no te separe de tus objetivos, para que tú no dejes de ser lo que eres, para que sientas seguridad en lo que haces y satisfacción por no hacer concesiones que te molesten en el alma.


Clap clap clap, ya saben muchachos ¡nada de concesiones que les molesten el alma!
Shubert tiene el detalle de poner su nombre en letra cursiva abajo del todo, emulando una supuesta firma, la cosa viene completa.
Después aparece la maravillosa parte en la que podés acceder al Cuestionario (superior y extracurricular) para aspirantes (de alguna sustancia), cuestionario que incluye toda estirpe de preguntas maravillosas sobre el miserable mundo de la TV, y a modo de tiroteo en un paredón le inquiere toda clase de preguntas tontas a los pobres desgraciados que deseen anotarse al supuesto curso para leer telepronters.
El curso vale $7500 por concepto de Matrícula (mínimo tendrían que darnos una chapa con nuestro nombre) y tiene un Costo mensual de $6000, se acuerdan de avisar que los cursos comenzarán cuando estén los primeros 30 alumnos seleccionados. Así que con cualquier calculadora solar podemos concluír: $7500 x 30 = $225000 (a la mierda) y $6000 x 30 = 180000 (sáquenmela un poquito).
Realmente uno se emociona cuando ve Shubert saliendo adelante en la vida, el pluri empleo es algo jodido realmente. Y para colmo de males el horario del curso te queda atravesado en todo, es de 11 a 14 hs, imposible cualquier cosa, es el horario que a Shubert le queda tiempo libre.

Si la página fuese eterna, uno tendría que reírse eternamente, el "Módulo I : El mundo en que vivimos" (¿vivímos no lleva tilde?) es un compilado de títulos delirantes y que suponen esas críticas blanditas a "la sociedad", como si tal cosa se extinguiése a partir de Tinelli para abajo. Supone un análisis de las "redes sociales" que realmente dan ganas de ver, porque puede ser tan rengo e improvisado que uno sólo puede tener ansiedad por divertirse viéndolo, dan ganas de pagar el curso, eso hay que reconocérselo a Shubert, dan unas ganas bárbaras de ir a reírse.
Módulo II: El presentador ante el espejo es bien New Age, boludeces incomprensibles como Retrato robot del presentador de televisión, ¿El presentador nace o se hace?, Qué ven cuando te ven (imagino a Shubert versionando la canción de Divididos), o la maravillosa "El éxito como idea: del hombre ancla a Bailando por un Sueño" (¿el hombre ancla es un superhéroe?).

La maldita página sigue, y llega a la mejor parte, desde mi punto de vista, que es el Módulo IV: El presentador sale a la cancha.

Hay cosas geniales en este "módulo": La elección de su perfil ideal en cámara. ¿El lado derecho o izquierdo de su rostro?. A la mierda, acá se pone pesada la cosa, una bibliografía inteminable, no cualquiera te dice que pedazo de la trucha te queda mejor.

Otras más: Las manos. Qué hacer con ellas. Pues yo se lo digo, tírelas por ahí, no sirven para nada.

Las piernas: un detalle que puede ser incómodo cuando se está sentado. Paaah, maravilloso, ni a mí se me había ocurrido, es verdad, las piernas joden ¡sáquese las piernas también!

Una prueba capital: caminar ante cámaras mostrando el cuerpo entero. Ah bueno, está sí que es una prueba, no cualquiera te camina ante las cámaras de cuerpo entero, reíte de las modelos caminando con el libro sobre la cabeza, esto es disciplina militar, acá hay horas y horas de entrenamiento (vos entrenás y Shubert miente).

Los cortes de cámara. Cómo girar la cabeza.
Pah, a la altura de "Su perfil ideal", no cualquiera te gira la cabeza, Shubert también enseña a parpadear.

Reír en cámara: algo que no es para todos. Sin palabras, Shubert lo ha dicho, no cualquiera ríe ante cámaras... en este momento ya se parece a un personaje exótico de los de Peter Capusotto.

Y para completarla con la onda New Age: Preparación para la batalla: alimentación, descanso y concentración.

Bueno sería que Shubert se dedique a convertirse en periodista, para no seguir autodenominándose como tal cuando no es otra cosa más que un lector de telepronter que sabe girar la cabeza y dónde meter las piernas cuando está sentado, cosas que sólo una casta de elegidos puede hacer.

6.2.12

Paralaje


En criptografía, binarios son los códigos que se destinan a la programación. esos que se hicieron famosos con Matrix.
(A la izquierda, un señor que podría entender de criptografía)
Al tiempo que 1 representa tenencia de atríbuto, 0 representa ausencia del mismo; esto es un resumen gigantesco, insular, de cómo la lógica preposicional interpreta los códigos binarios usados en informática.
MFoucault ha indicado que esta lógica binaria es aplicada a la vida diaria de las personas, o al menos del común de ellas.
la idea de "Salvación" que las religiones suelen alimentar nos permite dar por sentada la presencia de lo que conocemos como "Vida" (no estar muerto) y como "Muerte" (no estar vivo): presencia y ausencia de atríbuto, 0 y 1.
La "Salvación" da por refleja la cosa en la que A.einstein desconfió al inspirarse en FNitzsche: el tiempo.
para FNietzsche hay una gran parte de lo que damos por real en nuestra forma de interpretar el mundo que da por sentado la presencia de algo que nunca fue mostrado, demostrado ni comprobado: el tiempo.
poseemos una error de paralaje entre cómo concebimos que hacemos vivir, y cómo puede suceder que tal cosa sea efectivamente y en el peor de los casos, un hecho concreto.

1.2.12

El día lluvioso, de la noche lluviosa

Aleksandr Pushkin es el padre de la literatura moderna en Rusia, murió un 29/30 de enero de 1837 después de un duelo en el que le dieron un fierro que no funcaba.

Acá el apunte del año pasado.



Terminó el día lluvioso; de la lluviosa noche
la sombra el cielo cubre con plomizo vestido.
Lo mismo que un espectro, detrás de la pineda,
la luna, rodeada de niebla, ha aparecido.
Todo inspira en mi alma una angustia sombría.
Allá lejos la luna brilla en pleno fulgor;
allá el aire rezuma tibieza vespertina,
allá la mar agita su manto de esplendor
bajo el azul del cielo.
Es el momento: ahora va ella por el monte
a las costas hundidas por las ruidosas olas.
Allá, bajo unas peñas escondidas,
ahora está ella sentada, entristecida y sola.
Sola... delante de ella ninguno llora o sufre,
sus rodillas de besos nadie en éxtasis cubre.
Sola... sin que a los labios de amante alguno entregue
ni hombros, ni húmedos labios, ni sus senos de nieve.
De su amor celestial ninguno es digno.
¿No es Cierto? Sola estás... lloras... yo estoy tranquilo.
Pero si...



Terminó el día lluvioso; de la lluviosa noche... /
A S Pushkin_
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