30.1.12

Imagocracia




Heiddeger (filósofo, intelectual, educador y nazista) decía que el razgo principal del S XX era traducirlo todo a imágenes. Hipervalorar la imágen.

29.1.12

razzias, y todo eso

dejaré un par de datos sin importancia mayor. el primero tiene que ver con ESTE CORTO en el que los píxeles se revelan e invaden al mundo. algo que cualquier día podría pasar y que es cuestión de tiempo antes de que algún imbébil pronóstique cual apocalipsis. bueno, para que vayan actualizándose, ahora que sobrevivimos un nuevo fin del mundo, acá les dejo un calendario aportado por un amigo del blog para que sepan cuándo nos vamos a volver a morir todos.




y ahora, un popurri grafitístico:
ninguna de las cosas que dice en la fotos manifiestan concretamente mi opinión (opinión que a nadie le interesa, obvio) sobre temas que no son tan fáciles dilucidar como sí lo es el escribir un graffiti.
nótese que la letra es la misma en todos los graffities, lo que nos hace pensar que es la misma persona, bastante al pedo, la que escribe todo esto...



27.1.12

Mal provecho para Pac Man




A partir de la pantalla 18, en el pac man los fantasmitas se vuelven incomibles y la única utilidad de las pastillitas redondas de las esquinas es que dan más puntos. A nivel social no es necesario para el nivel 18 para ser indigestible

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24.1.12

El juego


Marshal Mcluhan dijo hace más de 20 años que las guerras del futuro más que matar personas inmovilizarán las redes informativo-comunicativas del enemigo.
Parte de esto se configura en la imagen del nuevo terrorista global, el hacker.
Bruce Sterling escribió A la caza de los hackers, detallando una persecución informática contra los vándalos del nuevo siglo, quienes aparte de configurar la novedosa y ridícula idea de subversión digital (idea que no hace más que dejar en evidencia el poder que le otorgamos a lo digital, poder suficiente como para que un hacker nos ponga contra la espada y la pared) significan una tendencia muy fashion y respetada. Porque terrorista es cualquier loquito que se pone un cinturón con dinamita o se reviente con un coche contra un lugar, pero hacker es el que puede y no el que solamente quiere.
Este tipo de situación se vio de manifiesto en nuestro pueblito Uruguay, cuando un niño aburrido se hizo una cuenta en youtube y se mandó un vídeo disfrazado de etarra pero diciendo que era de Anonymous, amenazando los inútiles portales uruguayos estatales que ni teléfono de los ministerios tienen, y entreverando activismo informático con política.
En fin, este chico es un hacker a medio camino, algo así como un kamikaze sin avión o un talibán de bomba brasilera. Su creación (por generación espontánea) se da con motivo de la necesidad de pertenecer a un grupo selecto y reputado, vinculado con una nueva forma de protesta, a la que hay que sumarse, por protestar sin quemar todo es algo infantil, y sino que les pregunten a los 50 imbeciles que se sumaron a la protesta de los indignados juntándose en la Pza Independencia hace 15 días. Protesta paradójica, porque se supone que los indignados protestan por la mecanización planetaria y ausencia de límites morales en la tecnosociedad, cosa que se contrapone a enterarse, unirse y educarse mediante una computadora, el ejemplo más universal de capitalismo que debe haber, cosa a la que nos guste o no estamos sumados.

23.1.12

Se cumple la profecía maya


Cerraron Megaupload... ¡Salve, oh Sr!. ¿Qué será de nosotros? ¿Y ahora quién podrá defendernos?
Les dije que no cuidar la capa de ozono algún día iba a hacernos daño.
¿qué empresa se va a beneficiar de nosotros a costas de hacerse fama de preocupada por difundir la cultura y sin pagar un duro por derechos de autor?
Esta canción pertenece al último disco que llegué a bajar de Megaupload, qué profético.
Si bien los "medios informativos" más reaccionarios se han dedicado a hacer notitas sobre lo excéntricos que eran los dueños de MU como si los dueños de las discográficas fueran tipos culturosos y desinterezados, cabe en el lugar entender que MU nunca libró una lucha por la libertad de los contenidos digitales, precisamente lo único que hizo fue enriquecerse de esos contenidos sin pagar por ellos. Pasa que como todo es tan siniestro y cuadriculado desde las corporaciones que dominan en consumo cultural, termina dando la sensación de que sitios como MU son un oasis en el desierto, cuando en realidad no son más que otra forma de corporación que algunos usamos para obtener contenidos libres (como lo haría un free rider en cualquier sociedad) pero que no por eso están especificamente dedicadas a promover eso.



Para la anécdota quedan las crónicas que los medios digitales y TV repiten sin entender, crónicas en las que se dicen textualmente cosas como "el colectivo de piratería Anonymous" (¿ahora piratean en vez de hackear?) o "el portal de descargas Taringa", cuando ni siquiera hay que ser un usuario de Taringa para darte cuenta de que no sólo es un portal que sirve para que gente haga posts con links de descargas.
Estas frases siguen alimentando esa sensación de que esa masa ingente denominada "periodismo" está compuesta por tiranosaurios de 70 años que si los sacás del e-mail no entienden nada de Internet, y que cada vez que se ven en el "desafío" de escribir algo sobre Internet meten una burrada tras otra, en un espiral de desaciertos que termina entreverando todo únicamente por la impericia de quien escribe.

20.1.12

El efecto CSI_


Es más preocupante de lo que parece: un médico forense está encargado de la recolección de pruebas, de la búsqueda del criminal, de atraparlo, de su enjuiciamiento y de su encarcelación. Pavada de forense.
Este tipo de producciones, capaz que divertidas para mucha gente, no hacen otra cosa que distorsionar la idea de las estructuras que componen una sociedad. Tenemos muchos casos en los que suponemos impericia de parte de la medicina forense o incapacidad (hasta mala intención o negociados raros y corrompidos) cuando en realidad hablamos de una realidad, observable en aquel hiper mediatizado caso de Natalia Martínez o en el (más cercano temporalmente) de Nadia Cachés... La medicina forense tiene los límites que tiene la ciencia, y la ciencia es por definición “incompleta y ajustable”.
Una huella digital se borra o se deteriora con el paso de un par de horas, se esfuma de una pared por la sola acción de un poco de humedad en ambiente, se vuelve ilegible ante un viento un poco fuerte nomás... eso sucede en la realidad, pero no en CSI, donde toda huella lleva nombre y apellido.
Una gota de sangre, ante un tratamiento no apropiado que no la refrigere expele alcohol en cuestión de menos de un día. Podemos pasar de tener una gota pura de sangre a tener alcohol en sangre en unas horas nada más, pero eso en CSI nunca sucede, una gota de sangre nos dice siempre un nombre, una dieta y hasta un estado de ánimo.
De ese tipo de desavenencias tenemos a galones, el trillado ejemplo de “la hora de muerte” de tal o cual persona no es más que una ordinaria exageración digna del mejor cuento de Isaac Assimov. En medicina forense apenas si podemos determinar en algunos casos cuántos días de muerto lleva una persona, ni en el mejor de los casos podríamos decir “murió tal día entre las 4 y 5 y media de la tarde”, como hacen en cada uno de los putos capítulos de Ci-Es-Ai.
Este tipo de programitas de TV generan problemas como comentaba, generan un gran error de apreciación o paralaje entre la realidad y la ficción, puesto que entreveran cosas reales con cosas ficticias y en ningún momento lo avisan, hecho que genera errores “educativos”. Además de que los forenses de CSI saben literatura, ciencia, biología, física, química, matemática, termodinámica, derecho, retórica, hermenéutica, deporte, psicología, cocina, esoterismo y religión; lo cual los convierte en wikipedias ambulantes totémicas y no en personas. A eso le añadimos que 2 de cada 3 capítulos tienen la siguiente estructura “tenía tetas grandes, apareció muerta, le gustaban los puteros, era rubia, era sexi ¿quién la habrá matado?” lo cual lo convierte es un show porno-policial propio de la industria más barata y liviana.
Otro problema que tiene CSI es que educa a quien quiera matar, robar o lo que fuere sobre el tipo de cosas que no debe hacer para no ser descubierto. Y exageran tanto la utilidad de cada “prueba” que encuentran en “la escena del crimen” que si yo mañana quiero salir y matar a alguien, me alcanza con mirarme un par de capítulos y sacar tips de los detalles que debo cuidar para no ser descubierto.
Dos problemas más tiene todavía esta serie: uno, que siempre ubican al culpable, y que en el 95% de los casos pongamos, por decir un número, se trata de la primer persona que agarran. Esto genera la ansiedad judicial ante un crimen en “el mundo real”, dado que “no puede ser tan difícil atrapar a una persona, puesto que cualquier cosa es una prueba y sirve como punto de partido para terminar descubriendo hasta cuándo se afeitó por última vez el asesino”.
Dos, genera una alianza discordante en la practica entre ciencia y leyes. Si bien es cierto que la ciencia es útil para la resolución de casos legales, no lo es todo. La ciencia falla, y hay miles de ejemplos a mano, aparte del nada menor detalle de que para que una muestra de sangre dé un resultado confiable (dije confiable, no absoluto, lo más que pueden dar son resultados confiables) tenemos que estar hablando de al menos una gota de sangre, conservada en perfecto estado desde el momento de su extracción, a temperatura perfecta y sin agentes contaminantes. Situaciones que no son posibles encontrar en una gota de sangre “bajo una uña” o “en el borde de un jarrón roto” como frecuentemente vemos en CSI. En un juicio real, no siempre una prueba científica computa un símil de garantía judicial.
Ante una sociedad que cada vez sabe menos, en un mundo en el que cada vez hay más cosas para saber, y una sociedad hiper televisiva en la que todo lleva envoltorio publicitario y televisado, deberíamos cuestionarnos la utilidad de este tipo de programas, su emisión así como funciona actualmente y su mera existencia.

16.1.12

Breve diálogo entre graffities



Si bien es discutible, existe una expresión moral en la sola ubicación que una cárcel tiene dentro de un sistema jurídico. No en la ubicación geográfica, sino en la ubicación formal, de contenido. Las cárceles en Uruguay están bajo la observación, control y responsabilidad del Ministerio del Interior, lo cual equivale a que un grupo de policías estén encargados de un colegio. Es muy díficil pensar en el centro de reclusión como un espacio para reinserción a la vida social cuando quien posee tal poder es un Ministerio que únicamente tiene por cometido la "Seguridad" (en términos muy occidentales) de la sociedad.
El propio Uruguay supo conocer de cárceles que estaban bajo la órbita de Ministerio de Educación y Cultura, no vamos a decir que se trataba de Escuelas de primer nivel, pero sí podemos asumir que un Ministerio de Educación debería instrumentar de mejor forma un plan educativo antes que un Ministerio de Seguridad.
Es evidente que estamos hablando en términos ideales y no en términos uruguayos, donde el Ministerio de Educación es una pintura y el del Interior tiene poco de diferente a una horda salvaje de simios sin bananas; pero lo que creo que no admite discución (aparte del hecho de que quien escribió el primer graffiti es, efectivamente, un gil, o se comporta como si lo fuese) es que el propio Estado trasunta qué desea de sus infractores cuando ubica un centro que debería estar pensado para reinserción social dentro de una órbita que solamente lo admite como un centro de reclusión.
Algo similar sucedió en los inicios del país con lo Hospitales, estos estaban (el Maciel, por ejemplo) dirigidos y controlados por la Iglesia Católica de Montevideo. El viejo Batlle se encargó, en el marco de la completa secularización del Estado, de pasar a la órbita del Ministerio de Salud de ese entonces los hospitales, que hasta ese entonces se jactaban de ser "Hospitalarios" y que luego pasaron a ser "Sanatorios", sitios donde lo importante era solamente sanar.
Independientemente de una cosa u otra, lo que me parece relevante desde el punto de vista ontológico es como, sin desearlo muchas veces, se puede hacer uso de violencia simbólica (en el sentido utilizado por PBourdieu) hasta en los más pequeños detalles, como lo son la propia estructuración dentro del corpus estatal de las entidades que brindan un servicio a la sociedad.

Si usted se está preguntando si todo ese divague lo dije en función del graffiti de arriba, debo responderle que no, solamente lo dije porque quería hacerme ver un poco.

15.1.12

¿Quién te conoce?


Para la anécdota queda el dato de que, cuando en 1980 Onetti está entre los candidatos para ganar el premio nobel de literatura, el ministro de educación y cultura (como si tal cosa fuese posible en tal época) de la dictadura (Daniel Darracq) dijo “no conozco la obra de esa persona, sé que hay alguien con ese nombre porque lo he oído nombrar, pero no más algún rumor lejano.”

12.1.12

10.1.12

El arte y sus interpretaciones


Buordieu decía en El sentido social del gusto, que el valor de toda obra de arte es relativo a su correspondencia estética con el núcleo sistémico que le rodea. Deslegitima así el valor del arte, prácticamente deja sin trabajo a los curadores y críticos de arte. No acepta la especificidad de la idea de belleza, envasa prolijos paquetitos de materia fecal y los expone en museos, por decirlo de una manera amable. La belleza no es una sola, ni es ontológico, interna al objeto que se dice poseedor de la misma. Por tanto que se esfuercen en las pasarelas de aquí o allá, la belleza no es una cuchara como para que alguien la pueda sostener, poseer o usufructuar. La exclusividad puesta en el banquillo de los acusados y vista como una treta jugada por el contexto socio-cultural. Un tamiz innecesario. Una endogénesis de lo antojadizo.
Hay un sistema de jerarquías entre galerías, editoriales, productoras y museos que transaccionan arte y el valor del mismo. Valor dependiente de un tema de antecedentes y carteles. De curriculum. De que el arte tenga un curriculum. Es la muerte misma del arte, que no sirve más que para el jeteo y la echada en cara de una moral técnica totalmente alejada del fin natural del arte como exposición de algo, lo que fuere. Gente que autoriza versiones válidas arte, decide lo pasado de moda o de mal gusto y lo que aceptado. Ellos deciden qué es cool, qué no. Ellos se parecen más a abogados que a artistas.
“no es el artista quien hace al artista sino el campo, el conjunto del juego”

P Bourdieu.

Para Paul Feyerabend, en materia de filosofía regía un punto de vista llamado Anarquismo epistemológico, cuya premisa principal era "everything worths" (vale todo).

¿en arte, es o debería ser idéntico?

8.1.12

Me abusé

Llegaron a la caja del local que luce cartel de “abierto 24 horas”, eran cerca de la una de la mañana. Uno de ellos usaba un pelo cortado prolijamente que contrastaba con una sola rasta, pequeña y mugrienta, ubicada a la altura de su nuca. El otro era más bien un nene de mamá, se lo veía nervioso y entretenido. Exploraban el envase de cerveza en sus manos con exótica pericia, como si tratara de algo nuevo, de una nueva etapa educativa en sus vidas. Seguramente se imaginaban dentro de uno de esos comerciales de TV en los que todo es fiesta, descerebramiento y mujeres por algún motivo semidesnudas.

sra que podría ser abuela de los púberes

Llegaron hasta la caja con un semblante alegre y despreocupado, a carcajadas y comentando cosas sobre la baja temperatura de la cerveza que iban a comprar. La alegría de este par de imberbes fue inversamente proporcional a la cara de orto que tenía la cajera mal dormida del lugar, una perla cotidiana de total contraste emocional. Una mujer de unos 50 años, con un amarillo estridente en su cabeza y una lentitud propia de quien está purgando una pena más de quien está trabajando. El infato-juvenil par de risas bulliciosas colocó la cerveza sobre el mostrador del lugar y se dispuso a abonar la bebida espirituosa. La mujer amarilla los miró de manera fría y penetrante y a quemarropa espetó:

- Cédula.

Creo que los chicos (de unos 16, 17 años supongo) lo tomaron como una broma al comienzo, es más, si me apuran creo que todo en la vida de esos chicos es una broma. Se movieron de lado a lado sobre sus pies como péndulos oscilando entre quién sabe qué cosas, se codearon y risotearon casi como Beavis and Butt-head lo harían.

- Pah... no la tengo acá – dijo el que tenía la rasta en la cabeza.
- Uh... la dejé en la mochila... afuera. La voy a buscar...
sugirió su comadre y amagó con salir a buscar la cédula, como si tuviese a una principiante delante suyo y no a una cajera mal teñida sin dormir y con ganas de ser un estorbo para la noche de dos jovencitos hippie pantene descerebrados.

- ¿preciso cédula para comparar una cerveza? preguntó con aires de subversión el de la rasta y creo que fue una pregunta retórica, y creo que es el tipo de pregunta que la cajera esperaba. Dicha cajera, casi haciendo un stand up a esa altura, no respondió la pregunta, se comportó como un policía lo haría, dando la orden que le interesaba dar.

- Cédula – repitió la policía  mujer cajera.


A todo esto, su amigo, el que dijo que iba a ir afuera a buscar la mochila y nunca lo hizo, comenzó a mirar a todos en el súpermercado, luego con su mirada increpó a su amigo como pidiéndole que haga algo para lograr la obtención de la cerveza. Ambos giraron y me miraron justo a mí, que era el siguiente cliente en la cola. El niño con la rasta en la cabeza fue tan iluso como para extender su mano con un billete y decirme:

- ¿me pagás la cerveza? – ay, por dios, qué pocas cosas les han pasado en la vida. A veces tengo ganas de ser tan tonto y blandito.
- ¿qué me das a cambio? –
le dije al jovencito, todo esto descaradamente y frente a la cajera.
- Un trago –
respondió su amigo, con su mejor intento
- Jkl$%fes#laf!&am"p;idf)&ö
(onomatopeya de mi risa a carcajadas) respuesta equivocada, permitime que voy a pagar lo que compré – dije.

Ambos niños se miraron y mascullaron algunas cosas, supongo que me acusaron de algo... luego se fueron pero no sin antes decir “qué mala onda que hay acá, loco”. Lo que siguió fueron risas generalizadas, es que realmente daban esa mezcla de pena y gracia.


Hecho real novelado perteneciente a la novela que algún día terminaré llamada “Todavía no sé qué hacer con todo esto”

6.1.12

La cultura de la extorsión

En navidad y reyes asistimos a ese exceso de cultura extorsiva inconsciente con el que se educa a los niños. Son de esas conductas que educan aunque a veces no pretendamos hacerlo. Educan desde el punto de vista de que reorganizan, preformatean, dan una interpretación a un hecho determinado.
Es entonces que a los niños se les dice una y otra vez, abusando de su ingenuidad, “portate bien porque sino papá Noel/los reyes no te va/n a traer regalos”. Esto es cruel y dañino, el niño aprende a dar para recibir, cosa completamente a contramano de la moral y absolutamente en la línea de quien negocia hasta con las ilusiones como Papá Noel lo es, porque no debemos olvidar ante todo, que papá Noel es la personificación de una ilusión de recompensa que el niño mantiene viva por buena parte de su vida infantil. El niño aprende que hasta el personaje más bueno, sano y desinteresado del mundo tiene normas de negociación según las cuales va a comportarse. Normas de castigo y recompensa, que se usan de la misma forma en que Pavlov educaba a los perros con galletitas.

Es de un salvajismo propio de una cultura como la contemporánea. Y de allí el hecho de que su comprensión esté limitada a la edad del niño. No nacemos negociadores y manipuladores, es algo que aprendemos a ejercer, como un derecho (el derecho a embaucar), como una virtud (un “hábil negociador”).

Luego los ajenizamos ante la mentira y la doble moral. Si un niño nos miente, resulta que “es un mentiroso” y no que “lo convertí en un mentiroso”. Y si nos manipula, ahora resulta que “es un manipulador” y no que “lo hemos convertido en un manipulador”. Es maravillosa y penosa la capacidad que tienen quienes educan a los niños para echarles la culpa a los infantes cuando cometen actos penados socialmente.

El educando nunca realiza un mea culpa dentro del cual parezca que entre sus convicciones está la de “no engañar al niño” o la de neutralizar la molestia que genera su sola presencia inquieta. Esa frasecita de “portate bien porque sino...” es, además de cruelmente extorsiva (puesto que juega con aquello que el niño más desea), también una demostración de imprecisión brutal. Eso de “portate bien” nunca está definido, de moda tal que “portate bien” siempre significa “hace todo lo que te digo”. Es extremadamente dictatorial y abusiva. Y se emplea mediante técnicas de extorsión que, como ya fue dicho, se emplean de manera completamente natural pero sometiendo al niño a una presión muy grande. ¿qué sucedería con nosotros si mañana nos dicen “portate bien o sino...”? ah, la pregunta no aplica ¿saben por qué? porque constantemente se nos dice “portate bien o sino...” ¿y saben qué hacemos ante eso?

Sindicatos, marchas, protestas, activismo puro. Reclamos que involucran el derecho a la libertad de expresión y de pensamiento, reclamos morales, idiosincrásicos, juicios del peor tipo para el innombrable represor de nuestro albedrío. Pues bien, nada de eso le pertenece a los niños, que deben ser medios eunucos o estúpidos, porque no pueden ni deben expresarse. Ellos deben limitarse a portarse bien porque sino, y luego Papá Noel será quien decida si dar o no un regalo. Y hasta hay que mencionar que Papá Noel a veces tiene el descaro de regalar lo más barato que encuentra después de haber servido a los fines de una extorsión durante un buen tiempo, de modo tal que el niño se porta bien esperando una recompensa que a veces no llega, algo así como trabajar y que después te paguen el sueldo si se les antoja.

Educamos a los niños dentro de una cultura del más absoluto intercambio de bienes. Educamos dentro de una extorsión como si eso fuera el orden natural de las cosas, cuando a veces se trata de una frustración nuestra, que trabajamos extorsionados de tener que cumplir con un horario para poder sobrevivir.

Trasmitimos a los niños una lógica propia de los adultos, y pretendemos que la capten a total cabalidad cuando se trata de algo que no tiene nada de normal ni lógico.
No se da para recibir, se da porque se quiere dar.

Y el niño no debe portarse bien porque de otro modo habrá un castigo, el niño debería en primer lugar tener claro qué significa portarse bien, y tener padres que no le exijan a un niño lo que no se exigen a sí mismos. Luego el niño se portaría cómo le salga hacerlo, y si a los padres no les gusta es porque no tienen la suficiente amplitud mental como para entender a un niño (son cortos).

Dentro de mi cabeza, la única cosa que cabe con ese título de portarse bien es no hacer daño a uno mismo ni a los demás. Si un niño se alecciona dentro de un parámetro comportamental apropiado no tendrá por qué ser reprimido, puesto que la represión es el arma del primitivo que no entiende del diálogo.

Estamos criando máquinas, sacando niños que aprenden que “tenés que estudiar para tener un futuro mejor” y no para crecer mentalmente. Criamos máquinas en un mundo que admite juegos como el de correr alrededor de una silla, juego que no es más que la expresión misma de la competición en el capitalismo, un juego dónde siempre hay un lugar menos que la cantidad de competidores, y esto van a tener que empujar al de al lado o aprender a ser marginados del juego, competir.

Si no educamos para que los niños se porten bien porque sí no tendremos niños que sientan que portarse bien vale la pena. Los niños que viven muriendo de hambre y a la intemperie no tienen un “portate bien porque sino los reyes no te traen regalos”, esos niños simplemente carecen entonces de una justificación para “portarse bien”. Porque estamos en una sociedad que no enseña a “portarse bien” porque sí, del mismo modo que no enseña a “educarse porque sí”. El hecho de que nos inviten a portarnos bien a cambio de algo, genera que cuando ese algo que vendría a cambio no es posible, no tengamos motivos para “portarnos bien”. Pero es más fácil decir que los niños roban porque quieren comprar el último grito de la moda, como dice el ilustre héroe patrio, Bonomi.

4.1.12

Adictos a Comunicar




De difícil entramado, cómo la gente es hipercomunicativa. Voyeurismo verbal y obsesión de todo informarlo. Un negocio para quienes sostienen las correas, está bien (aunque está mal, "está bien" es más una idea de asumir las cosas y listo), la vida es un negocio para vivos, y alguno no quieren (o no pueden) terminar de darse cuenta.

2.1.12

el futuro me condena



café siempre fue mi excusa
he llegado a mentir que me gustaba beberlo sin azúcar
todo con tal de robarme una sonrisa



ILUSTRO DE
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