18.6.17

ontologías: la traición

la identidad de la luz
la traición no se relaciona etimológicamente con la tradición debido a un capricho o casualidad lingüística. el humano es un ser de costumbres, tradiciones, y de todo lo demás. depositar confianza (ese aparato inmaterial pero al que tan sujetos estamos) en alguien significa exponerse a que esa tradición de correspondencia a la confianza sea violentada. no creo que lo hagamos premeditadamente, es más bien un error químico que vincula factores emocionales con el sostén de un equilibrio frágil que nunca debería depender de algo externo a nosotros mismos. cuando el momento de la traición te rodea conocés el espíritu nihilista más destructivo, y nada tiene forma, sonido o coherencia, todo se torna inmaterial, fugaz, voluble. la traición se expande y convierte a tu contexto en parte de sí misma, como un virus que se desarrolla e infecta todo lo que antes no tenía su condición, tras la traición el piso cede y el cielo se cae. una mancha de pintura se propaga vorazmente en el proceso de desmantelamiento del autoestima al que te sometés y terminás convertido en algo que no eras (o no sabías ser), te descubrís odiando no la traición, sino lo que ella hizo que vos seas.

13.6.17

Apología de la materialidad

¿por qué elegir?
no creo que sea preciso pensar la abundancia de lo impalpable, enunciar una filosofía del fantasma. pienso que lo físico prevalece como forma de pensar y no podemos suponer un modo de pensamiento exterior a la forma del mismo. ¿con qué fundamento le damos entidad ectoplásmica a las palabras? ya dijo austin que éstas hacen cosas. yo creo que lo necesario (si así queremos denominarlo, como última opción) es una filosofía de la performación, una indagación sobre el poder que le damos a entidades sin materialidad física, poder delegado que les permite controlarlo sino todo, todo lo que conocemos. por eso los objetos tienen valor, porque su función consiste en restaurar el silencio, permitirnos recuperar un espacio sin la tortura de la palabra. una filosofía de la palabra merece a su vez una reflexión sobre el objeto. porque cada palabra es una mancha innecesaria en el silencio y la nada. y cada objeto es esa antitesis, la muerte del sonido, la inanimación en el cual se resguarda lo que nos explica qué somos, el no-objeto, el organismo mediado por palabras.  

  • es preciso pensar toda esa abundancia de lo impalpable, enunciar una filosofía del fantasma. jean baudrillard
  • every word is like an unnecesary stain on silence and nothinness. beckett
  • the role of objetcs is to restore silence. beckett
  • austin - how to do things with words

2.6.17

sobre la inutilidad de los debates

yo ya no opino sobre nada. no vale la pena. la mayoría de las personas que se enfrascan en debates lo hacen con fines que poco tienen que ver con el intercambio de ideas constructivo que se supone que un debate significa. lo que terminamos viendo es gente que piensa distinto y si escucha a su partener es únicamente para criticar y tratar de destruirlo. jamás vi un debate que se salde con una frase del tipo "ahora veo que Ud tiene razón y mi punto de vista sobre esta temática resultaba un tanto sesgado, le agradezco su aporte ya que el mismo ha modificado mi forma de pensar sobre esta acuciante cuestión". en vez de eso, los debates se saldan con una especie de discusión de sordos en la cual ambos gritan un poco y se van convencidos de que le pasaron el trapo al otro y lo dejaron bien humillado. durante mi adolescencia padecí de una intensa caspa. nunca creí en los shampoos anticaspa, ese invento demoníaco del capitalismo destinado a la uniformización de los cueros cabelludos. desde mi anarquismo epistemológico desconfié durante años de la eventual efectividad de esos productos y defendí mi postura basándome en conceptos más políticos que comerciales, escéptico por el sólo arte de serlo, nunca traté de combatir con la caspa, asumí que formaba parte de mi y erradicarla se asemejaba a hacerme una cirugía plástica. hace no mucho usé un shampoo anticaspa, 4 días tardó en sacarme todo. más de 15 años de anarquismo tirados a la basura en menos de una semana. los shampoos anticaspa no existen, pero que los hay los hay...

todo esto es una opinión más, una metaopinión

30.5.17

Cap. XXV

seguramente le haré retoques en la redacción. no me convence. es un fragmento de paul feyerabend todavía no sabe qué hacer con todo esto, la novela eterna que hace 10 años redacto, borro y redacto de nuevo

Sus ochenta y dos años no habían pasado en vano. De un tiempo a esta parte le sucedía muy a menudo una picazón en el escroto, como un escozor altamente desagradable que lo llevaba a rascarse con saña, manipulando su entrepierna con la violencia de un andropáusico frustrado. Sonó el timbre (¿soñó el timbre?), y sonó con más de media hora de retraso, lo cual para un señor de más de 80 años significa una total falta de respeto, pues esa media hora vale como un año si consideramos la cantidad de horas de vida que le quedan al octogenario. Al abrir la puerta se encontró de frente con lo que le habían advertido, un microondas, uno de expresión tímida y retraída, pero microondas al fin. Como asesor de imagen, el octogenario estaba acostumbrado a tratar con todo tipo de clientes: músicos adictos a sustancias desconocidas para el común de los humanos, actores pedófilos, actrices con complejo de Edipo no resuelto y periodistas deportivos abominables y grotescamente soberbios, henchidos de sí mismos. Nada le parecía raro o complejo a su edad, así que con un gesto amable invitó al microondas a pasar y comenzó a explicarle cómo lograría que el electrodoméstico gane las próximas presidenciales.

- tengo algunas dudas sobre mi competencia para el puesto al que me postulo - titubeó el microondas.

- no se preocupe, usted no es el primer imbécil al que convierto en Presidente de un país - explicó el publicista.

- perdón ¿cómo dijo?

- que usted no es el primer deficiente mental al que le hago poner una banda presidencial.

- ah, bueno - concluyó el microondas con satisfacción.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...